Pasar al contenido principal
Museo Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo

El pasado que vuelve

En la excavación que estamos realizando en el patio del Cabildo encontramos esta chapa que, presumimos, es una antigua insignia militar de la época revolucionaria.

A principios de este año, en la excavación que está realizando nuestro arqueólogo Néstor Zubeldía en el patio del Cabildo, se encontró una chapa que, presumimos, se trata de una antigua insignia o divisa militar de la época de la Revolución de Mayo y las guerras de independencia, y a las que se denominaba “escudos”. 

Es probable que se usara en los sombreros o cubrecabeza de los uniformes militares, llamados morrión o chacó. Estos eran cascos altos de forma cilíndrica, con visera. Las hipótesis sobre la datación del escudo lo ubican en una ventana de tiempo entre 1810 y 1813. Porque desde la Asamblea del Año XIII, con la adopción del escudo nacional actualmente vigente (que tenía una iconografía muy similar al hallazgo), pasa a generalizarse el uso del escudo nacional en los uniformes militares.

Esta es la chapa encontrada en la excavación del Cabildo.

Este escudo, al igual que las monedas macuquinas de las que hablamos la semana pasada, se fabricó a golpe de martillo sobre un cuño o molde. Su manufactura es rudimentaria, por ende es posible conjeturar que estaba destinado a identificar a un soldado de infantería, y no a un oficial. En su centro se encuentra impreso el número 2, flanqueado por palmas a ambos costados y un sol con rostro en la parte superior. Los doce rayos del sol posiblemente representen las doce horas del mediodía, el cenit solar, cuando el astro exhibe su máximo poder iluminador: un sol radiante que extiende la luz de forma pareja por la superficie terrestre, simbolizando los valores liberales, de igualdad y libertad, conjurando la sombra. 

Respecto al número 2, es posible aventurar que refiere a la numeración de los regimientos de aquellas épocas. El Regimiento N°2 de Infantería tuvo el mismo origen que el Regimiento N°1 de Patricios. Luego, en una modificación del 13 de noviembre de 1811, se refunden los entonces N°3 (ex-Arribeños) y N°4 (ex-Montañeses), en un nuevo N°2. Algunas compañías del Regimiento N°2 fueron enviadas como parte del Ejército Auxiliador del Norte al Alto Perú, y otras a la Banda Oriental. Uno de sus comandantes, Francisco Ortiz de Ocampo (1771-1840), se hizo retratar en 1812 en Chuquisaca, en una pintura que se conserva en el Museo Histórico Nacional, con soles en la solapa de su uniforme, lo cual podría sugerir un parentesco iconográfico entre el comandante y el regimiento. 

Retrato de Francisco Ortíz de Ocampo (1812) 

En el año 1918, el arqueólogo Héctor Greslebin estuvo ante una chapa idéntica, encontrada en las galerías subterráneas de la Manzana de las Luces, en el tramo entre el hoy Colegio Nacional de Buenos Aires y la iglesia de San Ignacio. Greslebin, para orientarse, desenrollaba un ovillo de piolín como el que Ariadna, la hija del Rey Minos, le dio a Teseo para que desandara su camino de regreso en el laberinto en el que habitaba el Minotauro, como relata el mito. Este arqueólogo no realizó en esos recorridos ningún hallazgo, pero comenta en un artículo publicado en 1964 que “el señor director de los trabajos del nuevo edificio del Colegio Nacional, arquitecto José Espinosa, tenía en su despacho del Colegio algunos objetos encontrados en las galerías que hemos descripto, los que me dio a conocer y me permitió estudiar. […] tuve ocasión de estudiar entre estos restos un pequeño escudo de forma ovalada. [...] En la parte superior e inferior del eje mayor muestra dos pares de pequeños agujeros que indican el lugar por el cual ha sido sujetado al morrión. El material empleado en su confección fue el bronce y el motivo decorativo que se observa en la figura ha sido estampado”. 

Chapa encontrada en las galerías subterráneas de la Manzana de las Luces, en 1918.

Conocé más sobre la excavación, acá